English version

Mostrando entradas con la etiqueta Spy. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Spy. Mostrar todas las entradas

viernes, 2 de marzo de 2012

Bad Blood: Capítulo 04

-¡Victoria, victoria!

-¡Muy buen trabajo, equipo!

-¡Sí!

Los integrantes del equipo BLU entraron en la base bastante animados, dedicándose felicitaciones, golpes amistosos y palmadas en el hombro o la espalda, especialmente al Medic, quién se sentía demasiado abrumado para mostrarse tan feliz como sus compañeros:

-¡Menudo trabajo, novato! No sé cómo lo has hecho, pero nos has salvado por los pelos.

-Yo, bueno… -El doctor les dedicó una mirada incómoda.

-¡Esto hay que celebrarlo! –Exclamó de pronto el Demoman con su característico acento escocés- ¡Que corra el alcohol!

La propuesta fue recibida con gritos y exclamaciones de alegría por parte del resto. El Medic observó cómo se iban acomodando en una mesa grande y rectangular, sin hacer amago de acompañarles. El Pyro se retiró a por las bebidas, y el doctor se dio cuenta de que no había rastro del Spy, aunque no dijo nada al respecto:

-¿Hemos terminado las misiones por hoy, entonces?

-¡Claro! –Respondió el Scout a su lado- Si no, no nos pondríamos ya a beber… A excepción de Cíclope, claro, que se emborracha ANTES de las misiones.

Señaló al Demoman con el pulgar y una sonrisa burlona, mientras éste le daba unos generosos tragos a su botella de whisky, tras lo cual liberó un sonoro eructo:

-Vamos, doc –El Scout apoyó una mano sobre su hombro- . Tú en la cabecera. Hay que celebrar también que ya eres uno de los nuestros.

-Bueno, yo… -Le dedicó una mirada incómoda, sintiendo un poco de sudor frío en la espalda y la frente- Iba a retirrarme.

-¿Qué dices? –El más joven enarcó una ceja- ¿Te espera acaso alguien en casa?

-Nein… -El Medic desvió la mirada hacia un lado- Es sólo que estoy agotado.

-¡Pues ya tendrás tiempo de descansar! –El bostoniano sonrió de nuevo- Venga, no seas sosainas.

-No sé si los demás querrán… Parrece que a algunos no les gustan los novatos… -Tragó saliva, conteniendo una leve náusea, y haciendo lo posible para que no se notara.

-¡Boh! ¿Eso te preocupa? Ya verás cómo sí. De hecho, les voy a preguntar.

-¿¡Qué!? –El germano parpadeó, y pronto negó con la cabeza- No es necesarrio, de ver-

Pero antes de que pudiera terminar de hablar, el Scout se volvió hacia el resto del equipo, alzando la voz sobre el algarabío montado y el choque de los brindis:

-¡Eh, chicos! ¿Alguien tiene problema en que el doctor se quede?

Le señaló con el pulgar, mientras éste, avergonzado y cabreado, se llevó una mano enguantada a la cara:

-¿Problema? –El Demoman entornó su ojo sano- ¡DEBE quedarse! Estamos brindando en su honor.

-¡Cierto! –El Soldier se enderezó en su asiento- De no ser por su última y arriesgada maniobra (la cual no vi, pero seguro que fue increíble), ahora mismo seríamos carne picada! Bueno… Al menos hasta que nos regenerase la máquina esa… ¿Pero y el honor? ¡Habríamos sido deshonrados!

-Soldier tiene razón –Añadió el Heavy- . Sin el doctor habríamos perdido.

El ruso se giró entonces hacia el Medic, y entrecerró los ojos:

-¿Hay algún problema con nosotros, doctor?

-Eh, yo… -El Medic volvió a tragar saliva lo más disimuladamente que pudo, y observó los rostros que le miraban en aquellos momentos:

-Vamos, tío –Intervino el Sniper, señalando al Demoman y al Heavy- No te habrás tomado en serio lo que te dijeron este par de idiotas al principio de la ronda, ¿no?

-¿A quién llamas tú idiota, eh? –Exclamó el tuerto, claramente borracho.

-Nein! –El germano se sintió bastante presionado, y sabía que los nervios no mejorarían su estado físico. De hecho, no tardó en llevarse una mano al estómago.- Lo siento, yo… Tan sólo disculpadme un momento, ja?

Se alejó de sus compañeros a paso rápido hacia los vestuarios, sin mirarles ni darles oportunidad de replicar o preguntar. Una vez llegó a su destino, cerró la puerta tras de sí, y corrió hacia el váter más cercano. Se retiró las gafas y se inclinó hacia delante, apoyando las manos enguantadas en la taza. Permaneció durante unos minutos en esa postura, abriendo la boca cada vez que era presa de una arcada, pero sin llegar a echar nada. Siempre le pasaba igual después de… Perder el control. Sólo que normalmente sí vomitaba, y ni tan siquiera la capacidad regenerativa que le daba el tanque de su espalda le aliviaba. Finalmente se rindió, se colocó de nuevo las gafas y se alejó del váter para dirigirse a la zona del vestuario en sí. Se descolgó el tanque, y se quitó tanto los guantes como la bata. Los dejó de cualquier manera encima del banquillo, extrajo de su armario una Kritzierg y se sentó, acercando la boca del arma a la cara y comenzando a inhalar los vapores que ésta iba liberando. Sintió el familiar colocón momentáneo, y cómo su cuerpo se iba recuperando poco a poco. Y entonces pudo pensar con un poco más de claridad, ayudado también por la soledad que había conseguido: No le gustaba nada la idea de quedarse en la fiesta, pero sus compañeros se ofenderían si rechazaba la invitación. Realmente había conseguido lo que quería, que era ser aceptado en aquél equipo tras mostrar su valía durante las misiones… Pero aquello le abrumaba. De hecho, se sentía realmente como si hubiera hecho trampas, por decirlo de algún modo. Suspiró, masajeándose el puente de la nariz por detrás de las gafas.

“Lo que faltaba… Ahora me tratan como si fuéramos amigos de toda la vida”

Sinceramente, tampoco estaba de humor para fiestas desde su reciente divorcio… Con tan sólo 28 años. Suspiró, en un intento de apartar aquellos pensamientos de su cabeza, y se puso en pie. Parecía que el resto de BLU no se había dado cuenta de lo que había pasado realmente durante la toma del último punto. Y mejor así. Se evitaría preguntas incómodas al respecto. Se ajustó las gafas, se pasó una mano por la nuca y se encaminó hacia la salida del vestuario. Pensándolo mejor… No le vendría mal distraerse un poco.

[…]

-¡Oh, vamos! ¿He sido acaso el único que se ha dado cuenta?

El Scout de RED miró al resto del equipo, entre sorprendido y frustrado, con una ceja enarcada. Sólo se encontró con caras largas y miradas indiferentes. La derrota había sido fulminante, justo al final del todo, y a manos de un solo mercenario de BLU. Para más inri, un simple Medic novato:

-Al menos no nos cagamos encima, como uno que me sé… -Farfulló el Demoman, antes de darle un trago largo a su whisky.

El Scout frunció el ceño, poniendo los brazos en jarra:

-No me he cagado –En todo caso, pronto resopló- . ¡Venga ya! ¡Estabais prácticamente todos presentes! ¡Ese puto Medic no era normal!

-Fue cuestión de habilidad y suerte –Soltó el Heavy- . Nada más.

El más joven le apuntó con un dedo:

-Pregúntale al doctor si lo de su decapitación fue suerte.

-¿Acaso el pequeño hombre tiene miedo?

-¿¡Qué!? ¡Claro que no! Pero ese tipo era más fuerte y rápido de lo normal. ¿Y si los de BLU empiezan a ser así por algún tipo de experimento o algo?

-Tú ves demasiadas películas, tío… -Mencionó el Sniper.

-¡Estupideces! –Exclamó el Soldier, poniéndose en pie- No es agradable, pero hay que aceptar la derrota con honor, ¡así que deja de buscar estúpidas excusas, chico!

El bostoniano estaba anonadado. Anonadado y frustrado. ¿De verdad estaban hablando en serio? ¿A nadie le había resultado raro que un solo Medic se hubiera cargado tan rápido a casi todo el equipo?

-Definitivamente, la regeneración os han fundido varias neuronas… ¡Bah! No pienso perder más tiempo con vosotros.

El Scout salió de la sala, y le pegó un talonazo a la puerta que se cerró tras él. Soltó un resoplido, mientras recorría el pasillo de la base de emergencia. Habían perdido una, pero por fortuna les quedaban más. Mientras sacaba un par de refrescos de una máquina dispensadora, se dio cuenta de que no había visto al Engineer por ninguna parte. Mierda, ¿y si se lo habían llevado con vida y…?

“Oh, mierda… Como ese psicópata lo haya atrapado…”

Sacudió la cabeza hacia ambos lados. Quizás el Sniper tenía razón, y a veces se flipaba demasiado. Pero no pudo evitar sentirse ligeramente preocupado cuando recorrió de nuevo los pasillos, en busca de un lugar donde sentarse:

-Hasta luego, amigo.

-Hasta luego, Engie…

El bostoniano avanzó unos pasos más, hasta que se dio cuenta y paró en seco, volviéndose para ver, efectivamente, al Engineer de su equipo alejarse en dirección contraria. Le pareció incluso verle una ligera sonrisa cuando dobló la esquina y desapareció. Parecía de buen humor para haber perdido… Parpadeó, negó suavemente con la cabeza y siguió adelante, hasta resolver finalmente sentarse en el propio suelo, con la espalda apoyada contra la pared, y abrir una de las latas de refresco:

-¿No te han creído, mon cheri?

El Spy apareció al lado del Socut, sin el sombrero puesto, aunque sí el antifaz, y se sentó. El más joven sólo soltó un gruñido por respuesta, y bebió, antes de suspirar con la mirada al frente:

-Tú me crees… ¿Verdad? Has visto lo mismo que yo.

-Sí.

El enmascarado se llevó un cigarro a la boca, pero el Scout se lo quitó antes de que pudiera encenderlo, dejándole en su lugar la otra lata de refresco:

-¿No puedes parar de fumar un jodido momento?

El Spy le miró de reojo, con seriedad:

-Espero que sea la última vez que hagas eso.

En todo caso, abrió la lata a continuación, y bebió un poco:

-Ya sabes que no me la voy a terminar.

-Más para mí.

Permanecieron un momento en silencio. El francés volvió la cabeza para mirar más abiertamente a su amante, de apariencia más joven de su edad real, así como su actitud. Una máscara, como llevaba todo el mundo, aunque fuesen abstractas. Alzó la mano libre para acariciarle tanto la nuca como los cabellos castaños:

-Le investigaré, aunque no sea de manera oficial. Si hay algo anormal en esto… Lo averiguaremos.

El bostoniano le miró de reojo, volviendo a su vez ligeramente la cabeza:

-¿Podrás? Es decir… ¿Sin que te ocupe tiempo para otras misiones similares?

El Spy sonrió de lado, y se acercó para darle un beso en los labios:

-Por supuesto, mon petit. Es mi trabajo.

lunes, 27 de febrero de 2012

Bad Blood: Capítulo 03

-¡Todo despejado! ¡Al punto!

Es Scout de BLU ya se encontraba sobre él antes de que lo dijera el Soldier, una vez el Heavy de su equipo se había encargado del Demoman enemigo y, por tanto, de las bombas-lapa. Gracias al trabajo organizado y a la supercarga, que distrajo a los demás rivales de lo que hacía el resto del equipo, habían despejado la zona y ganado unos valiosos segundos para cumplir con la misión:

-¡Vamos, vamos! –Exclamó el joven, casi saboreando ya la victoria.

-¡No tan rápido, gusanos!

Un misil impactó en el punto, haciendo que el cuerpo del Scout, o mejor dicho sus trozos, saliesen desperdigados en todas direcciones. El Soldier de RED aterrizó a continuación en la zona de la explosión, encarándose al Heavy y al Medic. El primero comenzó a disparar, mientras el segundo se parapetó tras el enorme cuerpo:

-¡Necesitamos ayuda aquí! –Exclamó el germano.

Buscó un momento alrededor a sus aliados con la mirada, pero pronto una descarga de escopeta a sus espaldas le hizo centrar su atención en el origen para poder esquivar la mayor parte de los daños. Era el Scout de RED, con el ceño fruncido y la mandíbula tensa, que saltó a un lado y volvió a dispararle:

-¿Me recuerdas, Matasanos de mierda?

El Medic no respondió, sino que trató de ocultarse de nuevo tras el Heavy, el cual ya había rematado al Soldier y trató de alcanzar al escurridizo Scout.

“Se están regenerando con demasiada rapidez…” –Pensó el doctor. Con lo cerca que estaban de la victoria, y tan poco tiempo que les quedaba…

-“La misión terminará dentro de sesenta segundos.”

-¡Tenemos que aguantar, doctor!

-¡Lo sé, lo sé!

Siguió esquivando las balas del joven mercenario, buscando una oportunidad de poder acercarse y pisar el punto, mientras el ruso hacía lo posible por alcanzarle con los proyectiles de su ametralladora. Pero, por más que el doctor miraba a su alrededor, no veía al resto de sus aliados. ¡Pero si estaban allí hacía apenas unos momentos! A menos que… Abrió los ojos como platos, al darse cuenta, y se volvió hacia el Heavy con el corazón en un puño, justo a tiempo de ver una silueta roja aparecer tras él:

-¡Spy!

Pero el aviso llegó demasiado tarde. Observó impotente cómo el voluminoso cuerpo del Heavy se tensaba al recibir la puñalada, antes de caer al suelo. Jadeó a través de la mascarilla, y se volvió hacia el punto, vacío en esos momentos: Era su única oportunidad, si quería darle a su equipo una oportunidad de victoria. Se giró de nuevo a tiempo de evitar la puñalada del Spy, le empujó de una patada y desenfundó su Blutsauger, para correr hacia atrás y disparar tanto al enmascarado como al Scout. No se dio cuenta del misil que se dirigió hacia él por detrás, hasta que impactó en el suelo a sus espaldas, y la onda expansiva le empujó de nuevo hacia delante. Cayó de bruces en el suelo, justo al lado del cadáver del Heavy, y sintió pasos tras él, de los mercenarios de RED que se metían directamente en el punto para defenderlo a la desesperada:

-“La misión finalizará en 30 segundos.”

“Se acabó…”

El Medic permaneció tumbado boca abajo, aturdido por la explosión, y tratando de permanecer inmóvil. Al parecer le habían dado por muerto, aunque… ¿De qué le iba a servir? No les daría tiempo a sus aliados a llegar a tiempo para capturar el punto. Tenían la batalla prácticamente perdida… Abrió los párpados, y sus ojos esmeraldas se posaron en el charco de sangre que se formó donde había muerto el Heavy. Todavía tenía una opción. No le gustaba recurrir a ella, pero la victoria dependía de ello… Su futuro dependía de ello. Rogando que nadie se diese cuenta de que seguía vivo, se bajó la mascarilla con una mano, descubriendo un rostro más joven y alargado, propio de alguien que rozaba la treintena, y la otra la aproximó al charco carmesí. Mojó los dedos en éste, y se los aproximó a la boca. Tragó saliva, reprimiendo las náuseas, cerró los ojos, y lamió la sangre que mojaba su guante.

[…]

-¡Buen disparo, Soldier!

El Scout de RED alzó el pulgar, con una sonrisa. No había rematado él al Medic, pero al menos le hizo pasar un mal rato. Eso sí, en cuanto ganasen la ronda, iría a buscarlo y le metería tanto plomo en el cuerpo que no sabría si echarlo por la boca o por el culo. Recargó la escopeta, y le dedicó un guiño al Spy:

-Y buen trabajo de equipo.

-Lo mismo digo, mon petit. –Respondió el francés, con una sonrisa.

-¡Deja de llamarme así! –Replicó el más joven, arrugando la nariz.

El enmascarado se limitó a reír, terminando con un leve ronquido, aunque pronto relajó la expresión, mientras desenfundaba su revólver:

-Queda poco, así que no bajemos la guardia.

-¡Ah, vamos! El punto está blindado, ya no les dará tiempo a quitárnoslo, o tan siquiera a intentarlo.

El Scout señaló con el pulgar por encima del hombro para remarcar sus palabras. Casi todo el equipo RED se encontraba allí:

-Aún así no nos confiemos. Sólo por si acaso.

El Spy se llevó un nuevo cigarrillo a los labios y le prendió fuego, mientras el Scout asentía y buscaba a su alrededor. Alzó la mirada en un momento, por si hubiera algún Sniper, y vio de pronto algo que no esperaba encontrarse en aquél páramo: Posada en un foco exterior, había una lechuza blanca. El joven enarcó una ceja, y sus ojos azules acabaron encontrándose con los negros del ave:

-“¡La misión finalizará en 10 segundos!”

El Scout sintió un escalofrío, sin explicarse el por qué. Sólo era un estúpido pajarraco grande que le estaba mirando fijamente… ¿Por qué, entonces, le ponía nervioso?

-¡Bah! Puto saco de plumas…

Cambió la escopeta por la pistola, y no dudó en apuntar hacia la lechuza. Desde aquella distancia probablemente no la mataría, pero contaba con, al menos, espantarla:

-¡Ya vienen!

El aviso le sacó de su ensimismamiento, y se volvió hacia las escaleras que conducían hacia el punto, por donde debería venir al menos el grueso de BLU. Cambió el arma de nuevo, esperando:

-“¡Cinco! ¡Cuatro! ¡Tres! ¡Dos! ¡Uno…! ¡Tiempo extra!”

-¡Ah, no jodas…!

El Scout resopló, y no pudo evitar alzar de nuevo la mirada, aunque la lechuza ya no se encontraba en su sitio. La buscó un poco, pero no la localizó, y acabó encogiéndose de hombros. De pronto, un grito desgarrador sonó a sus espaldas, y el joven se volvió, soltando un “¿Qué…?” sorprendido, a tiempo de ver el cadáver ensangrentado del Demoman caer a sus pies. El sonido de algo desgarrando carne le hizo alzar la mirada, y la escena que vio en el punto le heló la sangre.

El Medic de BLU se encontraba allí, de perfil a él. La pregunta de por dónde había llegado quedó enmudecida en la mente del Scout al comprobar por qué el doctor tenía un brazo estirado: En la mano empuñaba una Ubersaw, y ésta atravesaba de lado a lado al Soldier de RED. Pero lo que realmente impactó al joven fue ver que la punta del arma se encontraba, además, clavada en el pecho del Pyro, a la altura del corazón. Nunca, jamás, había visto ningún Medic con tanta fuerza para atravesar DOS cuerpos de un solo golpe. El doctor tiró hacia atrás, desclavando la Ubersaw, y ambos cuerpos cayeron inertes al suelo sobre su propia sangre. El Medic le dio entonces la espalda, para encararse al Heavy y al Medic de RED que aparecían en esos momentos. El ruso frunció el ceño y comenzó a disparar, pero el sanador de blanco y azul se movió a una velocidad que podía competir perfectamente con la del Scout. Le vio decapitar al Medic contrario con la misma facilidad con la que un cuchillo caliente cortaba la mantequilla, y abrir en canal al Heavy de un tajo ascendente. No contentándose con ello, de un salto se subió a los amplios hombros, apoyando en éstos las botas militares. Le clavó la Ubersaw en la cara, la giró con saña (el grito desgarrador del ruso indicaba que seguía vivo) y la volvió a sacar de un movimiento seco. Se impulsó para saltar, cayendo el enorme cuerpo tras él, y aterrizó sobre el punto. Fue entonces cuando el Scout, al fin, le vio el rostro. Se encontró con una sonrisa amplia y sádica, con el rostro y el yelmo espiral salpicados de sangre, así como la ropa. Nada que no hubiera visto ya antes el más joven. Pero lo que realmente le dejó congelado en el sitio fue su mirada: Un par de ojos esmeraldas se clavaban en el Scout, con las pupilas ligeramente dilatadas. Una mirada escalofriante, desquiciada… Inhumana. Era como la de un depredador muerto de hambre, una bestia completamente fuera de control. El Medic amplió la sonrisa, y alzó la Ubersaw, lamiendo despacio su filo manchado de sangre:

-Komm, kleiner Hase ... Komm und hol mich jetzt*

El Scout sintió fallar sus rodillas, incapaz de reaccionar. ¿Qué cojones le estaba pasando? Sintió de pronto unas manos invisibles posarse en sus caderas, y percibió un susurro urgente con marcado acento francés a través del cuero del casco que cubría su oreja:

-¡Corre!

Las manos le empujaron hacia un lado, y eso hizo que, finalmente, sus piernas reaccionasen: Corrió, sin rumbo fijo, buscando tan sólo alejarse todo lo que pudiera de aquél… Monstruo. No tardó en oír la voz de Administrator, en una última sentencia:

-“Fallasteis.”



*Ven, pequeña liebre… Ven a por mí ahora.

sábado, 25 de febrero de 2012

One-shot: Niebla en sepia

La cabeza le dolía horrores. El Engineer de RED abrió los ojos lentamente, al principio confuso, sobre todo cuando le pareció que en el suelo había colores más cálidos. Al menos, hasta que se dio cuenta de que no tenía puestas las gafas protectoras. Con cuidado alzó la cabeza, comprobando que tampoco llevaba el casco al sentirla más ligera. Poco a poco, fue comprobando que se encontraba en una especie de pequeño almacén de madera, pero completamente viejo y vacío. Las ventanas estaban selladas con gruesos tablones de madera, dejando pasar delgados haces de luz a través de las grietas y separaciones, de manera que el lugar se encontraba suficientemente iluminado para poder abarcarlo con la mirada, y a la vez oscuro para darle a todo un tono más irreal e incluso antiguo, en tonos sepia. Intentó llevarse una mano a la cabeza dolorida, y fue cuando notó que estaba maniatado. Se encontraba sentado e inmovilizado en una silla, con cuerdas atadas tanto a sus tobillos, como a las muñecas tras su espalda:

-Vaya problema… -Murmuró para sí.

No era algo que pudiera resolverse con una ecuación, al menos en principio. Comprobó la firmeza de las ataduras, y tuvo que reconocer que se encontraba ante un buen trabajo. Necesitaría tiempo para pensar en cómo salir de la situación en la que se encontraba:

-Parece que ya has despertado…

El Engineer alzó la mirada azul hacia el origen de la voz, y se encontró, de espaldas a él y al fondo, al Spy de BLU. Frunció el ceño, aunque no dijo nada, a la espera. Por su parte, el de traje azul se tomó su tiempo para encenderse un cigarro, llevárselo a los labios, darle una profunda calada y, finalmente, volverse con una sonrisa hacia el tejano:

-Empezaba a preocuparme. Creí que la explosión había sido demasiado fuerte.

¿La explosión? Cierto… Había sido la explosión la que lo había debilitado y atontado. Lo siguiente que recordó fue al Pyro de su equipo recogerle, pasar un brazo del mecánico por encima de sus hombros y llevárselo lejos del campo de batalla. En ese momento se había desmayado. No obstante, su menté comenzó a trabajar, y no tardó en sacar conclusiones:

-Tú eras aquél Pyro…

El Spy asintió:

-Así es. Fue una buena forma de llevarte conmigo sin levantar sospechas.

-¿Y por qué lo has hecho?

El Engineer le miró de forma inquisitiva. Varias teorías pasaban por su cabeza, pero no tenía aún suficientes datos para decantarse por alguna en concreto:

-Ah, la pregunta…

El de traje se aproximó sin mirar directamente a su rehén, mientras sacaba el pitillo de su boca y soltaba humo de nuevo. Se detuvo:

-Es algo… Complicado. Pero necesitaba garantizar nuestra privacidad, y poder hablar tranquilamente. Lo siento por las ataduras, pero… Tengo que asegurarme de que me vas a escuchar, en vez de atacarme sin dejar opción.

-Oh, qué amable… Supongo que he de darte las gracias. –Respondió el de RED, imprimiendo un deje sarcástico a su tono de voz, en general, suave.

El enmascarado le miró a los ojos, y suspiró. Caminó hacia una de las ventanas, y apoyó el hombro en el marco, oteando a través de una de las rendijas:

-Entiendo tu desconfianza. Pero esto no se trata de negocios. No puedo retrasar esto por más tiempo… Necesito hablar contigo, y a solas.

-¿Que no son…? –El Engineer enarcó una ceja, sin apartar la mirada azul de la figura del Spy. Aún siendo enemigos, o precisamente por eso, se conocían desde hacía tiempo, y sabía que asesinaba y engañaba por puro trabajo. Que lo disfrutara o no, era otra cosa. Pocas habían sido, no obstante, las veces que se habían encontrado fuera del campo de batalla, y no habían peleado entonces. Claro que tampoco se habían hecho íntimos amigos, precisamente. Por eso, le sorprendía esa actitud:

-¿No va a ser esto entonces un interrogatorio o una tortura?

-No… Al menos, no es mi intención.

El Spy se alejó de la ventana, y el Engineer buscó con la mirada la del enmascarado. Ambas se cruzaron, azul con azul, y el tejano sintió nervios. No de miedo, al menos no exactamente, sino una extraña y antagónica mezcla entre evasión y atracción. Le ponía tense sostenerle la mirada, pero… Al mismo tiempo, le atraía irresistiblemente. Era hipnotizante, casi como la de un gato. El contacto visual no se mantuvo mucho tiempo, y pronto el de azul desvió la mirada:

-Esto te resultará extraño, puede que incluso violento… Tan sólo te pido que me escuches hasta el final. Luego toma la decisión que desees.

-Je… ¿Acaso tengo otra opción? Estoy atado, después de todo.

El de BLU volvió a mirarle a los ojos, e inspiró por la nariz:

-Tomaré eso como un sí, entonces.

Comenzó a caminar por la estancia, fumando de modo que al Engineer se le antojó nervioso:

-¿Sabes? Aunque pueda parecer lo contrario por mi origen francés, no soy exactamente un romántico. Nunca he creído en eso del amor a primera vista. Y sigo sin hacerlo.

Le dio una nueva calada al cigarrillo, mientras el Engineer sentía su corazón empezar a latir de forma acelerada, en una perfecta y duradera, pero al mismo tiempo, frágil maquinaria. Incluso él, que era de puras ciencias, intuía por dónde quería ir el Spy, si bien no las tenía todas consigo. Tragó saliva:

-No estoy seguro… de saber a dónde quieres llegar.

-Por favor, no he terminado.

La respuesta fue breve, pero no cortante. Una calada más profunda, y acabó tirando la colilla al suelo. Se volvió entonces, aparentemente más tranquilo, y comenzó a aproximarse a la silla:

-Soy consciente de que, a pesar de llevar tiempo luchando, apenas nos conocemos realmente. De que no hemos hablado apenas fuera de combate, más allá de aquella tarde en la cafetería, y de que somos enemigos. Pero…

Alcanzó al Engineer, colocándose a su lado sin mirarle, y apoyó suavemente una mano enguantada en su hombro:

-¿Recuerdas aquella tarde? Una simple conversación, circunstancial para ti… Pero a mí me fascinó tu inteligencia, tu voz…

El de RED le sintió tragar saliva, y se sintió tentado de imitarle, mientras su propio corazón latía con todavía más fuerza. Entrevió de reojo al de BLU acuclillarse, y los dedos envueltos en tela ardieron en contacto con su mejilla. Se volvió de un sobresalto, y sus ojos se toparon con los del Spy:

-Desde entonces, y cada vez más… Sólo deseo poder conocerte mejor, poder…

Se silenció, incapaz de encontrar las palabras adecuadas. Pero sus iris azules lo decían todo. El Engineer se quedó paralizado, con las mejillas ardiéndole e incapaz de articular palabra. No fue hasta que vio el rostro del espía aproximarse despacio al suyo que su cuerpo actuó como un resorte, y se echó hacia atrás, presa de un irracional miedo:

-¡Espera…!

El Spy retrocedió también, sorprendido. Sostuvo la mirada un poco más, en silencio, hasta que la desvió, claramente dolido. Gesto que no tardó en disimular con una sonrisa conformista:

-Debí imaginarlo…

Con una mano se abrió un poco la chaqueta, y la otra se metió en el bolsillo interno, para extraer de éste su mariposa. La giró entre sus dedos, con la habilidad propia de la práctica, y la abrió, descubriendo su filo. La mirada del Engineer se volvió alarmada:

-¿Qué vas a hacer?

No recibió respuesta, sino que el Spy descendió el arma hacia una de las piernas del de RED. Éste se tensó, esperando recibir un tajo, pero a sus oídos llegó el sonido del cortado de cuerdas, y las que ataban uno de sus tobillos no tardaron en aflojarse y ceder. Se repitió el proceso con la otra pierna, y el enmascarado se enderezó, ante la atónita mirada del tejano:

-Spy…

El aludido permaneció mudo, rodeando la silla, y cortó los cabos que inmovilizaban sus muñecas para dejarle libre. El Engineer se masajeó la zona, y se puso en pie, para volverse hacia el Spy, el cual se dirigió de nuevo hacia la ventana, dándole la espalda:

-Ya he terminado, y tengo su respuesta, así que no tiene sentido que te siga reteniendo. Yo… Lo siento.

El de RED se pasó una mano por la calva y la nuca, sin decir nada. El Spy tampoco se volvió. Prendió fuego a un nuevo pitillo, y le dio una calada:

-La puerta está abierta, y tus cosas fuera, completamente intactas. Puedes irte cuando quieras… No voy a impedirlo.

Su tono de voz parecía volver a ser el habitual, pero no se giró en ningún momento. Los pasos del Engineer sonaron en el suelo de madera, y el enmascarado cerró los ojos al sentir la puerta abrirse y cerrarse. Suspiró:

-J’ suis un idiot…

Una nueva calada, con el pulso ligeramente tembloroso. Se lo tenía que haber esperado, era el resultado más probable… Pero, aún así, le dolió más de lo que quería admitir, incluso a sí mismo. ¿Cómo pudo enamorarse de un enemigo? Además, uno que tenía más motivos para odiarle.

No se esperó sentir de pronto una mano fuerte en su cintura, y la otra subirle parte de la máscara hasta descubrirle un costado del cuello. Antes de poder reaccionar, unos labios se posaron cariñosamente sobre su piel, haciendo al francés soltar un suave suspiro:

-Nunca me pareció una conversación circunstancial. De hecho, me sorprendió tu inteligencia y buen gusto.

El de BLU sintió arder y enrojecer su rostro, y se volvió para encararse al de RED:

-Creí que me habías rechazado…

El tejano sonrió, dejando entrever sus dientes blancos:

-Reconozco que me pillaste por sorpresa. En serio, no me lo esperaba. –Descendió ambas manos a las caderas del Spy, sujetándole con firmeza, sin dejar de mirarle a los ojos- Además, no tengo experiencia en este tipo de cosas. Ya sabes… Soy más de ciencias.

El Spy sonrió de forma entre suave y divertida, y alzó una mano a la mejilla del Engineer:

-Por eso no te preocupes… -Susurró- Puedo enseñarte.

La otra mano del enmascarado subió a la nuca de su, ahora, amante, y sus rostros volvieron a aproximarse, esta vez para fundirse los labios en un largo y sentido beso.

jueves, 23 de febrero de 2012

Bad Blood: Capítulo 02

-“¡Cinco minutos para terminar la misión! ¡Cinco minutos!”

Cinco minutos podían ser mucho tiempo, o poco, dependiendo de la situación, el momento y el punto de vista de cada uno. A RED se le iban a hacer eternos. Habían perdido el primer punto de control, y el último lo defendían con uñas y dientes. Estaban logrando mantener a BLU a raya, pero… ¿Por cuánto tiempo resistirían? Pues los ataques de éstos también resultaban brutales. El Engineer del equipo rojo vigilaba todo el tiempo sus construcciones, mientras el Pyro le ayudaba a protegerlas de Spies enemigos. El Soldier y el Scout iban al ataque, uno a media distancia y el otro a corta, para entretenerlos el mayor tiempo posible y evitar su aproximación al punto. El Demoman los ayudaba tras colocar bombas-lapa estratégicamente cerca de éste. El Spy se iba colando entre las filas enemigas, combinando su invisibilidad con sus disfraces para sorprender a algún azul distraído y asesinarle de una puñalada certera. El Heavy y el Medic permanecían cerca del punto, apoyando al Engineer en su defensa, y el Sniper, en la retaguardia, alternaba entre volar la tapa de los sesos a quién se pusiera a tiro y meterse en un duelo de francotiradores con el de BLU. En eso se encontraban ahora, el de uniforme azul teniendo al contrario en el punto de mira. Disparó, y se apartó rápidamente a un lado, no siendo alcanzado por apenas unos milímetros. Parapetado fuera del punto de mira de su rival, aprovechó para prestar más atención al comunicador, por donde iba percibiendo las voces de sus aliados:

-¿Cuál es la situación del enemigo? –Preguntó el Soldier.

-Centinela nivel 3 a la derecha –Respondió el Spy- con Engineer y Pyro. Heavy y Medic a la izquierda con supercarga lista. Y el punto plagado de bombas.

-¡Que alguien se cargue al puto Sniper! –Gritó de pronto el Demoman, cabreado.

-Me encargo de ello –Respondió el de BLU- . Lo tengo localizado.

-Agradecería si alguien pudiese distraer o alejar al Pyro de las construcciones. Así podría sabotearlas más fácilmente.

-Si dejas el centinela fuera de combate, puedo encargarme del Pyro antes de que te queme el culo. –Propuso el Scout.

-El problema siguen siendo el Heavy y el Medic, nos estorbarán.

-Nuestro Pyro puede encargarse de ellos –Replicó el Soldier- . Que el Demoman os ayude con las construcciones. La parejita para el Pyro y para mí. ¿Afirmativo?

-¡Hmmpf! –Se oyó por respuesta por parte del pirómano.

-¡Dalo por hecho! –Exclamó el Demoman.

-¿Me encargo entonces del punto? –Preguntó el Scout.

-Sí, el doctor y yo te cubriremos. –Habló por primera vez el Heavy.

-Deberría tener la carga lista en… Medio minuto, aprroximadamente. –Añadió el germano.

-Y yo creo que, al final, podré encárgame del Pyro enemigo y sabotear las construcciones. –Añadió el Spy.

-Bien: Ya tenemos un plan –Retomó el Soldier- . Todos a sus puestos. Actuaremos cuando yo de la señal. Si no hay dudas… ¡En marcha!

[…]

El Engineer de RED recargó de nuevo su centinela de un certero golpe con su llave inglesa. Tras él, el Pyro usaba a menudo el lanzallamas cerca de las construcciones y los alrededores para asegurarse de que no había ningún Spy rondando. Los sonidos más cercanos eran los de su centinela en reposo, limitándose a escanear los alrededores, y los disparos entre el Sniper de su equipo y los del contrario, que parecían estar disputándose quién era el mejor. Pero, aparte de eso, el punto estaba tranquilo… Demasiado tranquilo:

-Se están organizando… -Murmuró para sí el genio mecánico, con su suave acento tejano. Miró por encima del hombro, volviéndose hacia el Pyro, y alzó un poco más la voz para hacerse oír- No bajes la guardia, amigo. Vendrá algo más gordo.

El aludido alzó un pulgar y musitó algo, a modo de confirmación. El Engineer asintió, y volvió de nuevo la vista al frente. Guardó en su cinturón la llave, y desenfundó su Justiciera. Si alguien osaba acercarse, no iba a probar sólo su centinela. Vio que, al otro lado, el Heavy y el Medic de RED se mantenían también en guardia, el ruso sin dejar de apuntar a su alrededor con la ametralladora. Una buena defensa. No perfecta, pero esperaba que suficiente.

Un nuevo disparo de rifle, y se oyó un grito de dolor proveniente de la torre de RED. “Demasiado lento esta vez, amigo”, pensó para sí el ingeniero. De nuevo, el Soldier y el Scout avanzaban para intentar evitar que el enemigo avanzase, y el Demoman se movía por los alrededores, demasiado aburrido para quedarse parapetado en el mismo lugar. Las bomas-lapa permanecían en el punto en sí, listas para ser detonadas en cualquier momento. De pronto, el ingeniero oyó unas explosiones, y vio volar por los aires el cuerpo del Soldier, que aterrizó inerte sobre el punto. El Scout fue el siguiente, y pronto fue detrás una lluvia de granadas azules:

-¡Ya llegan!

Todo ocurrió entonces demasiado rápido.

Apenas el Engineer terminó de exclamar aquello, la señal de su PDA y un sonido demasiado familiar le alertaron de lo que más temía: Su centinela inclinó los cañones hacia abajo, envuelta por rayos eléctricos provenientes de un zapador que tenía en un costado:

-¡El Spy sabotea mi centinela!

¿Qué había pasado con el Pyro? Buscó a su alrededor, mientras desenfundaba la llave inglesa y retiraba el zapador. Pero apenas lo hizo, vio cómo el propio Pyro de su equipo se aproximaba y colocaba otro:

-¡Tú! ¿Cómo le has matado sin que me ente…? Oh, veo…

Cómo odiaba ese puñal llamado Eterna Recompensa, que hacía que un Spy pudiese matar silenciosamente a su víctima, y suplantarla al momento. Pronto el Engineer se vio en una pelea personal con el falso Pyro, retirando cada zapador que éste volvía a colocar, tanto en el centinela como en el dispensador, y rogando para que alguien de su equipo pudiese echarle una mano. Pero eso no fue posible, y en breves momentos que percibía apenas de reojo, fue intuyendo por qué: El Pyro de BLU lanzaba al Heavy contrario por los aires, mientras el Soldier bombardeaba al Medic. Más figuras azules se movían hacia el punto, pero algo más urgente captó la atención del Engineer: Bombas-lapa azules alrededor suyo y de sus construcciones:

-Ah… Venga ya.

Lo último que sintió fue una brutal explosión.

martes, 21 de febrero de 2012

Bad Blood: Capítulo 01

Había sido fácil.

Tan sólo fue necesario parapetarse en una esquina, y esperar a que lo más peligroso cesase temporalmente. El equipo BLU había salido con fuerza pero, desgraciadamente para ellos, habían descuidado sus espaldas. No tuvo más que volverse visible en el momento oportuno y aproximarse con toda la naturalidad del mundo, como si también saliese de la base. Aún si el Medic de BLU fue lo suficientemente listo para mirar a sus espaldas, no sospechó de su disfraz de Pyro, e incluso le fortaleció un poco con la pistola médica. Sonrió, y aceleró el paso. Debía ser rápido, actuar antes de que alguien más le viera.

El Medic fue el primero en caer, de una certera puñalada en la espalda. No obstante, su grito de agonía avisó al Heavy, que se giró más rápido de lo que al Spy le habría gustado. El ruso se dispuso a bajar su arma para poder disparar, pero eso no detuvo al enmascarado. Al contrario, se impulsó hacia delante, y se tiró de pronto al suelo. Derrapó prácticamente tumbado sobre la espalda, pasando entre las piernas del grandullón, y acabó de pie tras él. Esta vez fue más rápido el Spy a la hora de girarse, y la mariposa se clavó en la espalda de su enemigo con la rapidez y la precisión de un mordisco de cobra.

“Doy gracias al Scout por haberme enseñado este movimiento”

Se volvió invisible de nuevo, refugiándose en otro rincón cercano. Por fortuna, los pocos de BLU que pudieran haberse dado cuenta de lo ocurrido se encontraban más entretenidos con los supervivientes de su equipo. Aprovechó para sacudirse el polvo del traje, y recolocarse tanto el antifaz de su rostro como el Mosquetero Maleante que cubría elegantemente su cabeza. Desde su posición pudo oír, a los pocos segundos, la conversación entre el Heavy y el Medic que había matado hace un momento:

-Curar a un Spy enemigo… Muy inteligente, doc.

-¿Acaso te crees que lo hice adrede? –la voz del Medic sonó cabreada, aunque también, o eso le pareció al Spy, avergonzada.

-Sólo digo que espabiles, novato.

El enmascarado sonrió, divertido: Así que un Medic principiante, ¿eh? En ese caso, sería más fácil la victoria. Claro que no iba a informar de ese pequeño detalle al resto del equipo. No pensaba arriesgarse a que se confiasen demasiado y se echase la defensa a perder. Que su doctor fuese novato, no significaba que fuese malo, ni que los demás fuesen también principiantes.

Cuando ambos mercenarios de BLU volvieron a salir, no fue a matarlos directamente en esta ocasión. En lugar de ello, les siguió a una distancia prudencial, para analizar su estrategia, de haber alguna, y actuar cuando fuese preciso. Su especialidad era pasar inadvertido, matar rápido y desaparecer como una sombra. Si empezaba a asesinar más de lo necesario, se arriesgaba a ser descubierto y eliminado. Y no le gustaba perder el tiempo de ese modo. Así que permaneció al acecho, vigilante. Comprobó cómo el Medic se había vuelto mucho más precavido, mirando a su alrededor en todo momento, y sin dejar de moverse a pesar de la lentitud de su compañero. Siempre le hacía gracia despertar la paranoia en sus víctimas, y esta vez no fue una excepción. No se rió, por no hacer un sonido delatador, pero sí que sonrió, burlón. Quizás pudiera divertirse poniéndolos nerviosos a base de dejarse ver un momento y desaparecer. Era una buena forma de distraerles y mantenerles más ocupados vigilando sus espaldas que intentando alcanzar su objetivo principal. Giró la mariposa entre sus dedos, todavía invisible, y se dispuso a salir de su improvisado refugio tras una gran roca. No obstante, se vio obligado a volver cuando una centella roja llamó la atención del grupo principal de BLU, liberando descargas de escopeta sobre ellos.

“Siempre tan oportuno e impaciente…” -Pensó el Spy, negando con la cabeza.

La centella en cuestión pronto se volvió más definida, tratándose de un Scout de RED, con la cabeza cubierta por el Bombardeo (un caso de cuero de aviador), la garganta protegida por una bufanda del color de su equipo, y una sonrisa socarrona en sus labios:

-¡Atrapadme si podéis, pringaos!

El Scout de RED saltó de nuevo, disparando desde el aire a los sorprendidos mercenarios. Para cuando algunos reaccionaron y comenzaron devolver los tiros, éste ya se encontraba de nuevo en el suelo, esquivando con habilidad y velocidad los proyectiles. Fijó con rapidez el orden prioritario de sus objetivos, y recargó el arma, sin dejar de correr y esquivar:

-¡Que el Heavy se encargue del Scout! El resto: ¡ATACAD!

La voz del Soldier de BLU sonó por encima de los disparos y las explosiones, y el resto del equipo obedeció, quedando sólo el Heavy y el Medic contra el Scout. Éste sonrió de forma burlona, y no dudó en volver a hablar:

-¡Oye, gordinflón! Por qué no te despegas de tu perrito faldero y te enfrentas conmigo a solas, ¿eh? ¿Acaso tienes miedo?

La respuesta llegó en forma de una ráfaga de balas proveniente de la ametralladora del Heavy. De nuevo, el joven de RED la esquivó, avanzando a toda velocidad hacia su primer objetivo: El Medic. No obstante, lejos de parapetarse tras el grandullón, el de bata blanca se alejó de éste, sin quitar la vista de encima del Scout:

“No parece muy listo…”

El joven sonrió, confiado. Comenzó a correr y saltar en zigzag, en un intento de acorralar al Medic mientras éste, pasando a armarse con la pistola de jeringas, una Blutsauger, devolvía los disparos. De hecho, resultó ser bastante rápido también, esquivando con facilidad las descargas de escopeta. El de RED comenzó a ponerse serio, hasta que una ráfaga de balas le alcanzó en la espalda. Saltó a un lado, con un gemido de dolor, y emprendió entonces una precipitada huida. Tarde se había dado cuenta de que fue él quien cayó en una trampa, cuando el Medic le hizo darle la espalda al Heavy, y así ser atacado por dos flancos:

-¡Idiota, idiota, idiota…!

Masculló para sí, con el ceño fruncido. Corrió de nuevo en zigzag, evitando por los pelos nuevos disparos, y se refugió tras unas rocas. Pegó la espalda contra la superficie, jadeando, y aguardó unos segundos, mirando a ambos lados y agudizando los oídos. Sólo se permitió relajarse un poco cuando se aseguró de que no le habían seguido. Y separar la espalda de la piedra, que quedó manchada de sangre:

-Joder, cómo duele… -Masculló.

Tuvo que dejar la escopeta a un lado, y buscar una postura que le permitiese paliar mínimamente el dolor. Necesitaba llegar a la zona que aún se encontraba en manos de sus aliados, y buscar a su Medic o un buen dispensador. Sintió de pronto la presión de una mano sobre su cabeza, y se volvió de un sobresalto para ver, perplejo, un botiquín grande flotando en el aire:

-Aquí tienes. ¿Estás bien?

El Scout reconoció la voz, y sus sospechas sólo se confirmaron cuando una silueta roja comenzó a dibujarse a su lado, volviéndose cada vez más opaca, hasta verse completamente la figura del Spy de su equipo:

-¡Mierda! ¡No me des esos sustos! –Exclamó el más joven, antes de suspirar y hacerse con el botiquín- ¿Aparte de haberme convertido en un intento de colador? Bien, supongo…

Abrió el botiquín, mientras el Spy musitaba un “Déjame ayudarte”, y poco después el Scout ya se encontraba con el torso vendado. Se relajó, y se apoyó de nuevo contra la roca:

-¡Buf! Mucho mejor…

-Eres consciente de que has sido muy descuidado, ¿verdad? –Inquirió el enmascarado, con una mirada severa.

-No ibas a quedar a gusto hasta que me echaras la bronca, ¿verdad? ¡Relájate! Al final no ha pasado nada grave.

El Scout sonrió de manera despreocupada, gesto que no tardó en borrar cuando vio que el del Spy no cambiaba:

-Está bien… Puede que me precipitara un poco. No volverá a pasar… ¿Eh?

Esta vez la sonrisa fue más amplia, mostrando los dientes, aunque también más incómoda, en un gesto de “Por favor, hablo en serio. Quítate ya esa cara de palo, ¡coño!”. Tras unos segundos, el Spy suspiró, y relajó la expresión:

-Más te vale, mon petit.

-¿Cuántas veces tengo que decirte que no me llames así? –El Scout frunció el ceño mientras recogía la escopeta, aunque pronto le dio un breve beso en los labios- Tranquilo, Don Estirado, tendré más cuidado.

El Spy iba a decir algo más, pero la voz de Administrator le interrumpió: Al parecer, alguien de BLU había logrado llegar al primer punto de control:

-Hora de volver al trabajo.

domingo, 19 de febrero de 2012

Bad Blood: Prólogo

Era ya entrada la tarde, aunque el Sol brillaba todavía con fuerza. No pasarían muchas horas más hasta que se escondiese en el horizonte, dando paso a la Luna. Hasta entonces, todavía alumbraba con fuerza el escenario de roca y madera que era parte de una de las bases de RED. El Spy de dicho equipo, perteneciente a la empresa del mismo nombre, exhaló el humo del cigarrillo que se estaba fumando en esos momentos. La misión era una de las habituales: Defender el territorio del ataque de BLU. Un juego más para mostrar quién mandaba, en el que tanto él como los demás mercenarios, tanto de su equipo como del contrario, resultaban ser los peones, los que llevaban al campo de batalla una disputa que llevaba durando siglos, y semejaba no querer terminar en unos cuantos más. Y ellos eran prescindibles, sacrificables y substituibles. Sólo los mejores iban sobreviviendo y pisaban menos la cámara donde los caídos eran revividos para continuar, una y otra vez, con aquél ciclo sin fin.

Al menos, él estaba entre los mejores.

Volvió a sujetar el pitillo entre sus labios, mientras los ojos azules se clavaban en la puerta metálica de la base donde se encontraban los mercenarios de BLU. Dentro de unos segundos, saldrían por ahí, aunque no lo tendrían fácil. De todas formas, casi podía imaginarse ya la formación enemiga: Heavy y Medic con invulnerabilidad temporal para despejar la entrada, con apoyo de un Soldier y, quizás, un Demoman y un Pyro. El Scout aprovechando la confusión para correr a toda velocidad hacia el punto, y posiblemente un Sniper cubriendo a los demás desde retaguardia. Básicamente, salvo pequeñas variaciones y excepciones, solía ser así. Desde su refugio, miró a su alrededor, comprobando que sus compañeros lo tenían todo preparado: Allí se concentraban las fuerzas de ataque, además del Heavy, que permanecía al lado de la puerta junto al Medic en cuestión. Una combinación muy típica pero, bien llevada, casi imbatible. En cuanto al primer punto, posiblemente el Engineer y el Demoman estaban ya trabajando en ello. El Soldier encaramado sobre un tejado, y el Pyro y el Scout flanqueando también la puerta. Un puntero láser rojo sobre ésta indicaba que el Sniper se encontraba también listo. Sonrió ligeramente, y pronto sacó su kit de disfraces. Sólo tenían unos segundos más, así que no tardó en activar su reloj de invisibilidad, y dirigirse a su puesto mientras se iba ya disfrazando.



[...]



-A ver qué tal te las ingenias, novato.

El Demoman de BLU le dio unas palmadas en el hombro al Medic de su equipo, antes de separarse de él para ponerse cerca de la puerta. El aludido frunció ligeramente el ceño, masculló algo ininteligible a través de la mascarilla de cirujano, y continuó utilizando la pistola médica sobre sus aliados más cercanos, en especial el Heavy que tenía ante él:

-“La misión comienza en 30 segundos.”

La voz de Administrator sonó a través de los megáfonos, en su habitual tono frío y profesional. El equipo BLU aceleró la marcha para ultimar los preparativos antes de salir de la base. El Heavy volvió un momento la cabeza, para mirar de reojo y sobre el hombro al Medic:

-¿Es tu primer combate?

-Nein –respondió el aludido, con un marcado acento alemán- . No he estado en muchos combates, perro tampoco han tenido quejas sobrre mí hasta el momento.

-Este equipo de RED no es uno de bebés –continuó el grandullón, con su acento ruso, y su hablar pausado y sencillo, pero frío- . Espero estés a la altura.

El doctor arrugó el entrecejo de nuevo, y dejó un momento de apretar el gatillo para colocarse bien el yelmo espiral, a través del cual, y junto a la mascarilla de cirujano, sólo se veían las gafas y, tras ellas, sus ojos verdes:

-¡Por supuesto que lo estarré!

-Más te vale, doc.

El grandullón volvió de nuevo la vista al frente, sin prestarle ya mayor atención al médico. Éste gruñó ligeramente, aunque pronto inspiró profundamente por la nariz, y volvió a centrarse en dar mayor resistencia a sus aliados. Qué harto estaba de que no le tomasen en serio por su falta de experiencia. Ya había participado en otros misiones de conquista de territorio, saltando de grupo en grupo sin tener compañeros fijos, hasta llegar a ese momento. Momento en que demostraría lo que valía y, si pasaba la prueba, se quedaría con ellos. Si había logrado hacer algo estando rodeado de inútiles, cuánto más de estar a la altura de los veteranos con los que se encontraba ahora:

-“Diez segundos para la misión.”

El Medic sacudió la cabeza, y se forzó a concentrarse en la misión. Aún así, se permitió el dedicar algunas miradas gélidas a la espalda del Heavy, hasta que las puertas comenzaron a abrirse. No esperó a que lo hicieran por completo, ante el temor de un Sniper enemigo, sino que activó la supercarga, y ambos salieron ya con el cuerpo completamente azulado y brillante, logrando una invulnerabilidad temporal. Las explosiones y disparos se iban sucediendo a su alrededor, y observó, con una sonrisa, cómo los enemigos iban cayendo. Para cuando terminó la supercarga, la zona estaba prácticamente despejada, y algunos de sus compañeros ya corrían por el camino que les conduciría hacia el primer punto de control. Aceleró el paso para alcanzar al Heavy, sin adelantarle, y echó un vistazo a sus espaldas para comprobar que sólo les seguía el Pyro. Incluso disparó un momento su pistola médica sobre él, antes de volver al frente y, desde la cobertura que ofrecía el cuerpo del Heavy, sin dejar de avanzar ambos, mirar a lo lejos a la búsqueda de algún Sniper, o de otro enemigo:

-Parrece que las fuerzas se centran-

-más en la defensa”, eso quiso decir. No obstante, no tuvo tiempo, sino que sintió de pronto una dolorosa puñalada en la espalda. Sólo tuvo tiempo de liberar un grito de dolor, antes de que todo se volviese negro.